jueves, 29 de enero de 2009

EL CÓDIGO DA VINCI

Hola, amigos:
Con el estreno de la peli “El Código da Vinci”, basada en el libro que plantea si Jesucristo tuvo descendencia, han vuelto a mi memoria algunos pensamientos sobre las religiones, pensamientos que ya tenía destinados al olvido.De niño estudié en un colegio de curas, y ya desde mis principios inbuyeron mi mente de conceptos religiosos. Imaginé que Dios era un señor muy poderoso con una larga barba blanca al que debemos responsabilizar de cualquier cosa que desconozcamos. Más adelante comprendí que esa palabra no significaba absolutamente nada, y flipé muchísimo cuando estudié que los filósofos habían intentado demostrar o negar la existencia de un concepto inimaginable que no significaba nada. Con los años amplié mis conocimientos, estudié los nacimientos de las religiones, ya desde las culturas más primitivas. Me enteré de que el miedo a lo desconocido y la “no aceptación” de la muerte como el final de la vida dieron origen a los primeros rituales y creencias. Luego se consolidaron y sofisticaron a lo largo de las diferentes culturas en forma de adoraciones, religiones y dioses. Al estudiar las diferentes religiones del planeta observé que en todas ellas había un cabecilla, un líder, el maestro, siempre alguien más misteriosamente sabio que nosotros que vivió mucho tiempo atrás y al que debíamos intentar imitar, la divinidad encarnada que nos marcaba un camino a seguir -para el que quisiera darlo por válido, por supuesto-. Más tarde, y tras muchas charlas, libros y discusiones, encontré innecesarias las creencias. Si “creer” (tener fe) es dar por sentado, real, cierto o verdad algo que se desconoce, podemos asegurar que eso es realmente una aberración de una mente enferma que no coordina sus procesos, y desde luego, dudar de ese “algo” ya no es “creer”. Me sigue sorprendiendo que a mis similares le cueste tanto decir: "eso lo desconozco".Podemos comparar el desarrollo de las religiones con una gran bola de nieve que ha ido creciendo en su caída. Todo se ha magnificado con el paso de los años para así dar cuerpo a unos elementos que ya quedaron muy lejanos en la memoria de la civilización. Y los mismos dioses que fueron creados en cada cultura pasaron al olvido cuando llegó el declive y surgieron otras religiones nuevas con las finalidades de siempre. El proceso siempre fue el mismo. ¿Me iba yo a escandalizar ahora por si un señor del que dudo su existencia -solo la dudo, no la niego, al menos tal cual nos llegó escrita- y también sus milagros, tuvo o no tuvo descendencia?... Tampoco comprendo el significado de la palabra milagro, supongo que se refiere a cuando David Copperfield hace desaparecer un avión, un médico resucita a un hombre que sufrió parada cardíaca, un consumidor de LSD ve angelitos sobre un campanario, o quizá cuando un españolito de a pie consigue llegar a final de mes. Yo, si me tienen que operar, prefiero que lo haga un médico con estudios antes que un iluminado al que le han llovido los poderes del cielo. Y si hay que desarmar a una banda violenta, prefiero que lo haga la policía antes que la energía provocada por un grupo de gente que unen sus manos por la paz mundial. Energías, energías... ufff, me da mala espina la gente que utiliza esa palabra en exceso, y que generalmente se consideran poseedores de la verdad, verdad que el resto de los mortales nos negamos a ver. Religiones, sectas, asociaciones, grupos organizados... solo hay una diferencia entre los inocuos y los peligrosos: su capacidad para no molestar al resto de humanos que no deseamos ser salvados de la ignorancia.

Pos vaya "pilícula" más aburrida...

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