Publicación original del año 2007
Aquí estoy de nuevo para transmitiros sensaciones y reflexiones. El tiempo transcurre irremediablemente y suceden nuevos acontecimientos en la Viña del Señor, y también en el madroñal de la Señora. Sí, amigos, esto nos mantiene alerta y evita el adormilamiento en la comodidad de las rutinas adquiridas. El dinero quizá no sea tanto problema, y como somos conscientes de que la vida es breve y pasa deprisa, derrochamos lo poco que tenemos o nos endeudamos lo posible –y a veces lo imposible- en aras de mejorar nuestra calidad de vida, o al menos de sustituir actuales agobios por agobios venideros. Habrá que seguir esperando, como casi todos los españoles, a vender ese piso que no habitamos o que se muera ese tío que tenemos en Murcia para heredar algo de pasta y así disponer de un dinerito fácil con el cual tapar algunos agujeros. Mi amada, al igual que yo, anda algo decaida últimamente, aunque repleta de ilusiones ante un futuro inmediato sin coches con vistas a un jardín del centro del pueblo. Esperaremos ambos a que los tiempos mejoren. Mientras, una mujercita cuenta con impaciencia las horas que faltan para reencontrarse con su nuevo amor, su hermano quiere ser avisado con antelación del daño que vaya a sufrir en manos de médicos para poder prepararse psicológicamente (yo haría lo mismo), el verano se nos comienza a pegar en la camiseta y promete ser sofocante ante la impasibilidad de los EE.UU. , pais que genera el 40% del calentamiento global y que sigue enviando a muchachos muy lejos de sus casas para que intenten salvar sus cuerpos mientras arrancan brazos y piernas de otras gentes. Los más pesimistas (eso espero, ojalá no sean los más optimistas) suponen que sobre el año 2070 la vida ya será imposible sobre el planeta. Nuestros hijos tendrán que ir pensando entonces en migrar a NovaTerra, ese planeta recientemente descubierto cuya temperatura es mejor que la de aquí, en un incómodo viaje lumínico de más de 24 años. Tampoco es una idea tan descabellada, yo al menos pienso que la raza humana no es de aquí originaria. Y si me equivoco, que encuentren de una vez los eslabones perdidos entre los monos y los hombres (ya está demostrado, por las pruebas de ADN, que nada que ver tenemos con los tipos esos tan feos de Neandhertal, que eran muy pocos y mal avenidos). Y mamá se sigue riendo con las pelis de Alfredo Landa. Para mí son un curioso recuerdo, casi olvidado, de los tiempos en que íbamos al cine para ver tetas bien puestas y padecíamos miedo al guantazo de algún profesor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario