jueves, 29 de enero de 2009
SOBRE LA HIPNOSIS
De nuevo encontré una muchacha que sentía mucho miedo de someterse a hipnosis pero que a pesar de ello quería probarlo. Existen tantos tópicos sobre este tema... ainssss... que si podrías no despertar ya más, que si pueden hacer contigo lo que quieran, que si... que si...La televisión y cuatro chalados que andan sueltos han fomentado durante muchos años, en aras del sensacionalismo y el espectáculo, una hipnosis de salón que solo sirve para divertir a los mirones, cuando no la cura contra el tabaquismo –y en una sola sesión por 300 euros, jaja-. Durante el curso nos definieron la hipnosis como un “estado de atención focalizada” y no es más que eso realmente; estado similar al que llegamos cuando estamos concentrados en la lectura de un libro o en una película sin ningún tipo de interferencias a nuestro alrededor ni en nuestros pensamientos. No deja de ser una espléndida concentración, generalmente guiada por el hipnoterapeuta (y los guiones a desarrollar son de verdad costosos y difíciles de elaborar).Ya dispongo de una experiencia de unas 40 sesiones, y os puedo garantizar su gran eficacia para la supresión de dolores corporales y su poder terapeútico contra la ansiedad, el insomnio y el estrés. Sin embargo, el tratamiento de drogodependencias o problemas psíquicos graves lo dejo para los psicólogos expertos, no es nada fácil entrar en esos terrenos y conseguir buenos resultados. Pero sé de buena tinta que muchos profesionales han conseguido desarrollar excelentes terapias.Para conseguir lo que alguna vez vísteis por la tele, solo es preciso encontrar personas con facilidad para llegar al trance y realizarles continuadas sesiones, en cada una de las cuales se condiciona al sujeto para que la siguiente sesión sea más profunda y rápida. No hay más trampa ni cartón. Si queréis algo más morboso o fantasioso... no sé... recordar vidas anteriores, soportar enormes pesos, sentirse pájaros, hablar con espíritus y todo eso, debéis leer libros como los de Brian Weiss, pero no me preguntéis a mi. Yo ni siquiera les hago moverse, hablar ni levantar las manos... pero funciona.
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